Ahora experimento mi vida plenamente.
Dirijo cada día con intencionalidad y amor. Amor hacia Dios, hacia mí misma y hacia los demás.
Puedo mostrarme de una manera tan cruda y auténtica, que es un verdadero regalo.
He creado amistades y conexiones significativas, simplemente escuchando.
Hay tanta belleza en el silencio, en la escucha y en el permitir. Y también los animo a alejarse, observar y saber que el mundo es mucho más grande que nosotros, pero todos permanecemos conectados.